Desequipamientos: Crónica de una reunión apasionante 01/10/2008

Convocada por la Federación el pasado 16 de septiembre, allí estuvimos y os contamos lo que ocurrió…

Una primera impresión positiva de esta convocatoria ha sido el interés suscitado: más de sesenta asistentes, donde se encontraban claramente representadas todas las generaciones vivas y activas de la escalada en la zona centro, incluyendo jóvenes técnicos deportivos de las últimas promociones.

Esto transmite, al menos en un principio, preocupación general por parte del colectivo, y ganas de manifestar lo que cada uno lleva dentro. Aunque no fueron todas las intervenciones las que aportaron ideas concretas para que esta iniciativa cristalice en un proceso de mejora, lo que sí resultó evidente es que ninguna de ellas se manifestó en ningún momento ni a favor de los desequipamientos realizados, ni a favor de que continúen llevándose a cabo.

Ni siquiera los puntos de vista más contrarios a la proliferación de chapas aprobaron estas acciones por parte de aquellos que se dedican a desequipar. Curiosamente, a pesar de la problemática que nos reunía, las intervenciones de estos, los desequipadores, simplemente no se produjeron. A pesar de que se sabe que alguno sí se encontraba presente en esta reunión, lamentablemente no quisieron aprovechar la oportunidad para que el resto de asistentes hubiéramos podido escuchar sus motivaciones.

No hubo conclusiones unánimes en este primer encuentro, pero sí se ha abierto una puerta para que, el que quiera, arrime el hombro y se ponga a trabajar.

PONENCIAS INICIALES

Tras las introducciones del presidente de la Federación Madrileña de Montañismo y de Carlos Ballesteros, intervino Tino Núñez como asesor de seguridad de la Fmm, aportando los siguientes datos sobre La Pedriza:

  • Se vienen detectando los desequipamientos desde la primavera de 2004, en el sector Miguel Ángel Blanco (La Pedriza).
  • Desde entonces, han sido desmanteladas 85 vías de 18 riscos diferentes, con un total de 540 chapas y 72 descuelgues, afectando en ocasiones a sectores completos. La mayoría de estas vías habían sido abiertas en los años 80.
  • La mayor parte de estas acciones se han llevado a cabo sobre vías de adherencia, es decir, sin posibilidad de ser protegidas de otra forma.
  • La dificultad de las vías afectadas oscila entre IV- y 8b+.

A continuación intervino Luis Rincón en nombre del GERA (Grupo Especial de Rescate en Altura de la CAM), con un breve pero interesante informe de accidentabilidad en escalada en los últimos tres años, circunscrito únicamente a los incidentes en los que fue requerido este grupo profesional. Un informe que no detallamos aquí dada la nula relevancia del mismo sobre el objeto de la reunión, habida cuenta de que en las intervenciones realizadas por esta unidad, no se recabó información acerca de si el motivo por el que los accidentados daban aviso guardaba o no relación directa con una hipotética falta de equipamiento en la vía. No obstante, es de agradecer la sensibilidad mostrada por el GERA al respecto, demostrada con la presencia de varios de sus miembros en la reunión, entre ellos Ángel Sevillano, Jefe de la Unidad. Tampoco quiso perderse esta cita el responsable de la Unidad de Montaña de la Guardia Civil (SEREIM).

Jorge Cruz, responsable de comunicación de la Fmm y coordinador de esta reunión, volcó los datos de una encuesta previa realizada pocos días antes, entre una treintena de asistentes. Entre ellos, cabe destacar:

  • Más del 50 % opinó que en La Pedriza no hay un número excesivo de vías.
  • A ninguno de los encuestados le pareció bien que se esté desequipando.
  • El 75% de los encuestados opinaba que la Fmm debía tomar medidas legales al respecto.

LÍNEAS DEL DEBATE

Una buena parte de las exposiciones de los asistentes estuvieron a cargo de escaladores y alpinistas de contrastada experiencia, muchos de ellos aperturistas, con un bagaje que se remonta a mucho antes de la llegada de la escalada deportiva, considerada esta última como modalidad propiamente dicha. Obviando alguna alusión personal que no aportaba nada al foro, sus opiniones acerca de un posible exceso de chapas, unas veces moderadas y otras más radicales, no impedían que por encima de todo las frases más escuchadas fueran respeto a los aperturistas o dejemos las cosas como están, y a partir de aquí regulemos y controlemos (refiriéndose esta última a que no se quiten más chapas).

Algunos hablaron sobre estilos, y la necesidad de preservar la escalada de antaño, donde el nivel de compromiso y exposición frente a la dificultad se valora por encima de todo, frente a otro tipo de escalada más reciente, calificada como de domesticada o para niños. En definitiva, que había zonas que habían sido abiertas y diseñadas siguiendo el primer criterio, y que no debían ser invadidas con más chapas.

Otros recordaron que la mayoría de los desequipamientos detectados afectaban principalmente a sectores abiertos más recientemente, ya con otra mentalidad más deportiva. No afectaban tanto a zonas antiguas, es más, había casos de vías clásicas que han sufrido acciones que las han dejado incluso menos protegidas que como estaban antes, cuando se escalaba con más compromiso. Luego no se trataba tanto de un problema de no respetar un estilo más puro, sino más bien de actitudes de unos pocos individuos radicalizadas en exceso, e irrespetuosas con todos los estilos.

También se llamó la atención sobre no confundir estilos con tiempos: podemos ser dueños de ciertos estilos, pero no podemos pretender apropiarnos de los sitios, ni de los tiempos. La escalada no es patrimonio de unos pocos. Es necesario evolucionar en ese sentido.

TAMBIÉN LOS GALAYOS

Como no podía ser de otro modo, salió a colación la zona de Galayos y los últimos desequipamientos allí efectuados. Siendo la Fmm la entidad convocante, y estando por tanto el centro de gravedad del debate más inclinado hacia su ámbito territorial, no resulta menos importante tener en cuenta la proyección de los escaladores madrileños y su repercusión en las zonas de escalada próximas a nuestra Comunidad, con especial hincapié en las de Gredos. Algo muy parecido a lo que ocurre en Madrid, ocurre y ocurrirá en zonas próximas a Madrid, siendo también sus protagonistas escaladores madrileños, entre otros.

Una vez más, en el caso de Galayos volvieron a ponerse de manifiesto opiniones en contra de la presencia de chapas en esta zona, en ningún caso para proteger pasajes de las vías. Parece darse una parcial tendencia a considerar a esta zona como el último reducto inmaculable que preserve la esencia de la escalada más alpina. Otros sin embargo, desde posiciones menos extremas, sostenían que la menor accesibilidad que tienen los Galayos había precisamente permitido que esta zona no estuviera ni mucho menos frecuentada por escaladores deportivos. Los que abren vías en Galayos, y utilizan alguna chapa para proteger un tramo que no es posible proteger sin anclajes fijos, saben lo que hacen y dónde están, y no son los que llenan de parabolts un bordillo de deportiva. Se trata de dos tipos de escaladores fieles a dos estilos distintos, y los últimos, de momento, no habían ido aún a llenar de chapas Los Galayos, ni irán.

Y hablando de anclajes fijos, surgió el tema de las reuniones en las vías de varios largos: los más ortodoxos prefieren que no haya nada fijo donde se pueden montar de otra forma con garantías. Otros sin embargo opinan que, lo mismo que hoy en día no se usa el telégrafo y sí el teléfono o el correo electrónico, un largo puede estar limpio si se puede proteger con seguros recuperables, pero en el caso de las reuniones, en cierto tipo de paredes, por qué no aprovechar las ventajas del material más resistente que tenemos ahora.

LA CUESTIÓN FUNDAMENTAL

La clave de la gran discrepancia, entre escaladores a los que muchas más cosas les unen que les separan, estaba sin duda en desconsiderar la existencia de la escalada deportiva como modalidad en sí misma, y con ello las connotaciones que esta tiene. Por concepto, la escalada deportiva:

  • Es precisamente una práctica domesticada.
  • No persigue la exposición, sino escalar por placer.
  • Es puro deporte, en cuyo juego la muerte no se acepta como posibilidad, y por ello,
  • Es apta para toda la familia.

Y esto no es un juicio de valor, por mucho que nos duela, es constatar una realidad, frente a la que no vale mirar hacia atrás: la escalada deportiva es un hijo rebelde que hace más o menos un cuarto de siglo le salió al alpinismo, cuyo nido abandonó hace ya tiempo para no volver.

Hoy en día, ninguna solución pasa por ignorar lo anterior, y si hay alguna forma de romper el círculo vicioso establecido es:

  • Por parte de los clásicos, aceptar que la deportiva constituye, en los tiempos que corren, casi la única vía de acceso al mundo de la escalada en general, y que esto no hay quien lo pare (pero sí debe haber quienes lo controlen).
  • Por parte de los deportivos, aprender de dónde viene su actividad favorita, y aceptar los límites de acción que esta debe tener, para saber respetar el estilo clásico. Y si un deportivo se acaba aficionando a la clásica, que no mezcle las reglas de unas prácticas con otras, las cuáles, tarde o temprano, tendrán que delimitarse mejor.

Una buen ejemplo de este círculo vicioso aludido fue la intervención de un veterano escalador, el cual, no aceptando que haya una sola chapa en Galayos, al mismo tiempo reconocía como excelente y de calidad alguna vía moderna que había hecho en esa zona, que tenía alguna chapa. Este mismo escalador, siendo igualmente contrario en La Pedriza a la proliferación de chapas, también reconoció lo bien que le venían, como profesor de escalada, los sectores abiertos de forma industrial, según sus propias palabras, para los primeros días de curso… Este contradictorio testimonio es fiel reflejo de la realidad que nos afecta.

PROPUESTAS

Esta apasionada reunión hubiera servido de poco si, además de manifestarse ideas y experiencias, no se hubieran enunciado propuestas concretas y operativas. No hay que darle más vueltas, llega la hora de crear comisiones de trabajo, es decir, de arrimar el hombro. Unas comisiones que a su vez desemboquen en uno o varios comités autorizados para colegir sobre las tareas que previamente se hallan consensuado, dentro del marco legal adecuado. Entre los que intervinieron, Fernando Cobo, Santiago Hernández y Joaquín Colorado fueron los que más concretaron posibles acciones a estudiar, secundadas o no por el resto de asistentes, y de las que los responsables federativos tomaron nota:

  • Clasificar las zonas del Parque (La Pedriza) y determinar qué sectores, riscos, e incluso vías, son de corte alpino y cuales deportivo. Las tareas de mantenimiento o apertura deben ser al menos informadas, con el fin de conocer el impacto que ello pudiera suponer para el desarrollo ético de la escalada y del medio ambiente.
  • Aprobación unánime y consensuada de un documento en el que se establezcan las reglas del juego para cada estilo de escalada, de aplicación sobre las zonas clasificadas como alpinas o deportivas.
  • Establecer tres tipos de acciones bien distintas sobre las vías: abrir (desde abajo), construir (desde arriba) y mantenimiento.
  • Incorporar definitivamente a la cotación de las vías dos valores: dificultad y exposición. De esta forma, si una vía tiene asignado un determinado grado de exposición, ya no cabe alterar su secuencia original porque cambiaría también este.
  • Crear un registro de aperturistas en la Federación en sus distintas categorías (abrir, construir, mantener), con un comité que supervise los nuevos proyectos que presenten. La Federación se comprometería a ayudar a estos equipadores en su labor, a divulgar la información, a contrastarla para que sea homogénea, etc.
  • Formación a los nuevos aperturistas, y reciclaje de los antiguos, a partir de los criterios que se aprueben para cada estilo de vía.
  • La Federación como organismo receptor de las denuncias pertinentes en cuanto a aperturas no informadas, acciones sobre vías existentes, desequipamientos furtivos, etc. Debe tomar las medidas pertinentes, incluido, en su caso, un procedimiento sancionador.
  • Coordinación con otras federaciones territoriales (en nuestro caso, especialmente Castilla-León y Castilla-La Mancha) y elevación del documento consensuado a nivel de Federación Española. Información a las direcciones de los espacios naturales protegidos.

Como vino a decir el Presidente de la Fmm, llega el momento de acercar posturas, para poder avanzar. Si esto ocurre, con el tiempo el furtivo anónimo quedará erradicado, y las futuras generaciones heredarán una escalada capaz de haber mantenido un estándar tradicional, obteniendo el reconocimiento y valor que merece, en cohabitación con otras formas menos comprometidas de entenderla.

Ahora la pelota está en el tejado de la Federación. Veremos quiénes suben a cogerla…

Fuente: www.espacioaccion.es

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